
MARÍ
Marí
evidencia en cada uno de sus cuadros, muy diversos entre si, las claves que descifran
su
obra. El surrealismo y el pop se funden, el expresionismo y el decorativismo
se confunden, color y trazo son tratados como símbolo y objeto. La realidad
siempre, y de modo necesario, fragmentada. La mirada varia, el estilo ecléctico.
El color en cualquier disyuntiva, la puerta de los sueños se abre, los
nudos se desatan, los rostros enigmáticos nos observan, el espacio se
llena de alegría y reflexión. Escenarios oníricos, personajes
de la imaginación. El espectador comprende y asume esta lectura pública
escrita con íntimo alfabeto.
Bel Montanera, invierno 2006
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